¿Qué son los Sueños, mensajes de los dioses o del subconsciente?

Ofrecemos a continuación el capítulo 2 de la obra Sueños: Las 3 claves maestras, escrito por la directora de nuestro Centro Noesis, Ángeles Soto. 

“¡Qué fuente de conocimientos sobre nosotros

mismos y sobre la humanidad,

si pudiésemos siempre recordarlos e interpretarlos!”

Diccionario de símbolos,

Jean Chevalier, Alain Gheerbrant

¿Qué son los sueños? Esta es la eterna pregunta que se han hecho todos aquellos que, a lo largo de los siglos y los milenios, se han interesado por el mundo onírico. Sacerdotes y religiosos de todas las tradiciones espirituales, científicos y psicólogos más recientemente, han intentado dar una respuesta válida a esta incógnita.

Si hacemos una media de los años que una persona puede pasar dormido, en una vida, pongamos, de unos 75 años, teniendo en cuenta una media de 8 horas diarias dedicadas a dormir, (más de pequeños, menos de mayores), nos sale la friolera de ¡25 años de nuestra vida que pasamos durmiendo! Según las investigaciones científicas más recientes, al menos dos horas por noche estamos soñando. Esto nos da un total de más de 6 años soñando. Más de lo que duran muchos estudios universitarios.

“¡Qué fuente de conocimientos sobre nosotros mismos y sobre la humanidad, si pudiésemos siempre recordarlos e interpretarlos!”, afirman los autores del Diccionario de Símbolos.[1] Durante esas dos horas, según los científicos, vivimos sumergidos en el mundo onírico, en el mundo de los símbolos. Si esa información fuese aprovechada conscientemente, si pudiésemos interpretar nuestros sueños, éstos se convertirían, como afirma Freud, “en la vía real para llegar al conocimiento del alma”, al conocimiento de nosotros mismos.

Como hemos visto en el capítulo anterior, en las diferentes religiones del mundo, los sueños se han interpretado, durante milenios, como mensajes de lo divino, mensajes del Más Allá.  Esta es la visión tradicional, la que nos dice que los sueños son indicaciones dadas por las diferentes divinidades al ser humano para ayudarle en su camino en la vida, sobre todo en el camino espiritual. Se han interpretado también como inspiradores que han ayudado a crear grandes obras del arte universal, y a hacer grandes descubrimientos dentro de la ciencia.

Posteriormente, Freud, con su libro La interpretación de los sueños, y Jung, con su psicología analítica, además de todo el desarrollo y estudio de los sueños en las diferentes ramas de la psicología, han ido recreando una nueva visión, mucho más psicológica y personal, de los sueños. Para la psicología, pues, los sueños son, fundamentalmente, meras proyecciones de nuestra mente, de nuestro subconsciente.

Según Freud, “los sueños facilitan el trabajo intelectual diurno y permiten llegar a conclusiones nuevas, resuelven dudas y problemas y sirven de inspiración a poetas y compositores musicales”. Asimismo dice que “son la expresión, e incluso el cumplimiento, de un deseo rechazado”. Si bien se sigue estando de acuerdo con las afirmaciones de la primera frase, los estudios posteriores han puesto en duda la afirmación de que los sueños tengan que ver, simplemente, con deseos rechazados. Actualmente se considera que son mucho más complejos y variados de lo que se suponía.

Carl Gustav Jung quizás acertó mucho más con su visión de los sueños, más amplia y cercana a la tradicional en algunos aspectos, pues para él los sueños eran “la auto-representación, espontánea y simbólica, de la situación actual de lo inconsciente”.

Nos encontramos, entonces,  con dos visiones de una misma realidad:

  • La visión de la Tradición: Religiones, filosofías, antiguas culturas,…

En esta versión más tradicional y antigua, los sueños eran y son:

  • Mensajes de los Dioses: El ser humano puede recibir información de Dios, o de los Dioses, a través de sueños. De hecho, los textos sagrados en las diferentes religiones se consideran de inspiración divina, y esa inspiración divina llega al creyente o al místico, normalmente, en forma de sueños.
  • Relación con seres superiores: A través de las experiencias oníricas, el ser humano tiene la posibilidad de entrar en contacto con los llamados Maestros, Ángeles o Guías espirituales, para ser instruidos por ellos.
  • Puerta a otras realidades o dimensiones: Los sueños serían la puerta de acceso a otras realidades o dimensiones. La más aceptada y conocida de esas dimensiones es el llamado Mundo Astral.
  • Acceso a conocimientos superiores: Gracias a los sueños se puede acceder a conocimientos de un nivel muchas veces superior del que se puede acceder a través del conocimiento existente en los textos. Ese conocimiento abarcaría una amplia gama de disciplinas, desde conocer la propia anatomía y psicología hasta el funcionamiento de las leyes físicas universales, pasando por cualquier otro tema en el que tengamos interés.
  • La visión de la Psicología:

La interpretación que se ha ido dando a los sueños, a raíz del auge que estos tomaron con el nacimiento del psicoanálisis y hasta nuestros días. En esta visión los sueños se consideran:

  • Una clasificación de experiencias diurnas: Recibimos mucha información en el día y no es posible recordar y almacenar toda esa información. Ya se sabe que los sueños tienen la función, entre otras cosas, de clasificar y ordenar la información recibida. Actúan como una especie de filtro que guarda unas informaciones y otras no. Lo que no se sabe hasta la fecha es cuál es el criterio que decide qué se guarda y qué no se guarda. Para eso es necesario hacerse consciente de los propios sueños, según el Yoga de los Sueños, y decidir conscientemente qué es lo que queremos eliminar.
  • Sirven para tomar decisiones: Si tenemos alguna duda en nuestra vida, a veces esto aparece reflejado en nuestros sueños. Podemos tener un sueño en el que se nos clarifique que hacer y ayudarnos a dar el paso.
  • Para deshacer complejos, traumas: El origen de los complejos y los traumas está, normalmente, en una información guardada en el subconsciente. Con los sueños podemos acceder de forma natural a esa información, lo cual ayudaría a deshacerlos.
  • Para reafirmar la personalidad: En los sueños, a veces, nos vemos con cualidades que no pensábamos que teníamos y actuando con una mayor seguridad de la que lo hacemos en nuestro día. Esto nos ayuda a tener confianza en nosotros mismos y reafirmar los valores positivos de la personalidad.
  • Se usan con fines terapéuticos: Con los sueños existe la posibilidad de sanarnos de muy diversas formas, a nivel físico, simplemente haciéndonos conscientes de adquirir hábitos más saludables; a nivel psicológico, comprendiendo la raíz de nuestras problemáticas interiores; y a nivel espiritual, abriendo nuestro mundo a la posibilidad de integrar la dimensión espiritual. Todo ello se da a través de los sueños, sobre todo en la disciplina del Yoga de los Sueños, de la que hablaremos más adelante.

Como vemos, son dos enfoques bastante diferentes de qué son los sueños, para qué sirven y cómo se puede trabajar con ellos. ¿Cuál de estos dos enfoques debemos de tener en cuenta a la hora de trabajar con nuestros sueños? Para la Tradición del Yoga de los Sueños, como veremos, ambas visiones o enfoques son válidos y necesarios.

El filósofo francés Edgar Morin afirma que todo sueño es una realización irreal que aspira a la realización práctica. El psicoanalista Alfred Adler dirá que “Cada sueño tiende a crear el ambiente más favorable para un fin lejano”. Según Moeder, “el sueño es una preparación para la vida”. Para Becker “el porvenir se conquista en sueños antes de conquistarse por experiencias”; y para Bachelard “El sueño es el preludio de la vida activa”.

Según estas afirmaciones de filósofos y psicólogos, los sueños pueden ser entendidos de una forma bastante más cercana a cómo los veían en la antigüedad. No se entenderían como sueños premonitorios ni proféticos, pero sí se les ve como precursores de algo que está por llegar, como reveladores y liberadores de una energía que tiende a crear el acontecimiento.

En el Talmud, texto fundamental de la Tradición rabínica del Judaísmo, se dice lo siguiente respecto a los sueños: “Todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta”. Entendemos por esta frase que la interpretación del sueño va a permitir enfocar y acercar una posible realidad que ya se había prefigurado anteriormente en el sueño.

Muchas y muy variadas formas de entender lo que es un sueño, pero quizás quien más ha acertado en saber claramente qué es un sueño y para qué sirve, es la Tradición del Budismo Dsogchen del Tibet. Esta Tradición ha elaborado todo un sistema filosófico a través del trabajo con los sueños llamado El Yoga de los Sueños.

El Yoga de los Sueños es toda una didáctica completa para trabajar, no sólo con los sueños, sino además llegar a conocer la naturaleza esencial de estos sueños y convertirlos, según el Budismo Dsogchen, en lo que realmente son: puertas de entrada a otra realidad y trampolines a un estado de permanente Conciencia de sí mismo.

Sin embargo, este sistema no es exclusivo del Budismo Dsogchen. Casi todas las tradiciones han elaborado  sistemas para trabajar con los sueños y los objetivos han sido los mismos, el pasar del sueño de la conciencia, al Despertar de la realidad Espiritual. Por lo tanto, en este tratado, cuando hablemos del Yoga de los sueños, nos estamos refiriendo, no sólo a la Tradición budista, sino a la Tradición, con mayúscula, que aúna los valores esenciales de todas las tradiciones espirituales del mundo.

Por lo tanto, el Yoga de los Sueños en la Tradición, bebe de distintas y muy variadas fuentes. Este Yoga de los Sueños persigue tres objetivos claramente diferenciados, que estudiaremos detenidamente en este manual. Con estos objetivos lo que se pretende es, no sólo recordar los sueños e interpretarlos, sino además llegar a un estado de autoconsciencia, tanto en el mundo onírico como en el mundo de vigilia. Este estado de autoconsciencia nos permitiría un auténtico camino de autoconocimiento y el despertar de nuestra autentica naturaleza espiritual.

Esos tres objetivos son los siguientes:

  • Aprender a recordar los sueños

Todas las noches nuestro subconsciente nos envía información que forma parte de nuestra vida y que puede ser comprendida y asimilada. Pero de nada nos sirve esa información si no la recordamos. Lo primero que tenemos que hacer, si queremos trabajar con los sueños, es recordarlos.

  • – Aprender a interpretar los sueños y hacer útil esa información en nuestra vida

De nada sirve recordar los sueños si no sabemos qué significan. Sería como ir a ver una película preciosa a la que le han quitado el sonido. El segundo objetivo del Yoga de los Sueños es aprender a interpretar toda la información recibida en los sueños.

  • – Aprender a “dejar de soñar”

“Dejar de soñar” es el objetivo fundamental de todo trabajo con los sueños, es algo de lo que se nos habla en todas la tradiciones espirituales del mundo. Dejar de soñar es salir al Mundo Astral conscientemente. Es hacerse consciente de la existencia de diferentes realidades o dimensiones, a través de las que podemos movernos y aprender de nosotros mismos, del mundo y del Espíritu, si nos hacemos conscientes de esa “vida interior ignorada” y de esas posibilidades dormidas de nuestro interior. Dejar de soñar es, simplemente Despertar, aquí, en el mundo de vigilia y en todas las dimensiones del Universo.

Por la importancia que tienen cada uno de estos objetivos, dedicaremos un capítulo completo a cada uno de ellos.

Cuando se trabaja en estos tres objetivos del Yoga de los Sueños, de una forma continuada, llegamos poco a poco, a comprobar por nosotros mismos que los sueños son una presencia importante en nuestra vida y que debemos de tenerlos en cuenta. Vamos comprendiendo, además,  la importancia de esta Vía de Conocimiento para llegar a conocernos y conectar con esa otra “vida ignorada” que todos tenemos. Esa “vida ignorada” es, según la filosofía Tradicional, nuestra existencia real en ese otro mundo o dimensión paralela que se ha llamado Mundo Astral.

Para el Yoga de los Sueños, ese mundo es mucho más real que el mundo físico, pues quien se hace consciente de su existencia en esa realidad y comienza a interactuar con las gentes y los lugares existentes en él, es como si tuviera un “doble ancho” de vida. Su vida se amplía más allá del mundo físico, se hace consciente de su realidad fuera del cuerpo y aprende a contemplar las circunstancias de sus días, en el mundo físico, dándole el valor real que tienen.

Con el trabajo continuado en los sueños vamos verificando, también, que no existe “corte” en nuestra consciencia. La conciencia es un algo continúo que no tiene que interrumpirse cada noche al ir a dormir, y aparecer de nuevo por la mañana al despertar. Esas horas que el cuerpo duerme, nuestra autoconsciencia, lo que somos más allá del cuerpo, puede continuar despierta, consciente e interactuar con otros mundos tan reales como el que percibimos con los sentidos físicos.

Por eso en la Tradición del Auto-Conocimiento, de la que forma parte el Yoga de los Sueños, se dice que es urgente el conocimiento de la totalidad de uno mismo, aquí, en el mundo físico y en cualquier otra realidad que podamos percibir, cualquier otra realidad de la que formemos parte.

Notas:

[1] Entrada “Sueño”. Diccionario de símbolos, Jean Chevalier, Alain Gheerbrant.

 

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