Ahimsa: la no-violencia

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Las impresiones que recibimos todos los días, lo que pensamos, lo que sentimos, poseen distintas calidades. Afectan a nuestra psicología y a nuestras energías. Por esto es sustancial vivir de instante en instante. Es lo único real, y es el modo de mantener la energía y la interioridad limpias. Si andamos pensando y sintiendo emociones referentes a las situaciones vividas y a las nuevas que pueden venir, nos desgastamos inútilmente.

También es importante el tipo de impresiones a las que nos sometemos. Las situaciones violentas, las discusiones, la televisión, muchos sitios de internet, los vicios, el engaño a otros y a sí mismo, la intolerancia, la separatividad, la sensación de ser el centro del mundo… Todo ello, por solo poner unos pocos ejemplos, son representaciones egoicas. El orgullo, la lujuria, la pereza, etc., están ahí representadas. Esto nos desgasta, nos hunde en las dinámicas egoicas y provoca su perduración. Es así cómo vivimos como muertos vivientes, confundidos y desconocedores de la realidad.

En cambio, si cultivamos y practicamos los valores conscientes, como la diligencia, la honestidad, la templanza, la atención hacia los demás, etc., recordándonos de nosotros mismos, estando presentes, la calidad de lo vivenciado será distinta y nuestra percepción será transformada de tal manera que un cambio interior en conexión con la divinidad que hay en nosotros se hará manifiesta.

Ahimsa: La no-violencia y el trabajo interior

En las vías jainista, budista y yóguica encontramos un concepto que describe una actitud esencial respecto al saber-hacer en cuanto a nuestra al trabajo interior. Este concepto y modelo de conducta es el conocido como ahimsa. La palabra ahimsa proviene del sánscrito y significa “no-violencia” o “no-daño”, en contraposición a himsa, el daño.

Es importante analizar el significado de la no-violencia y sus corolarios, puesto que forma parte de la cultivación de las valores del Ser.

Para ello, primero vamos a analizar sus significaciones histórico-religiosas, ya que de este modo se comprenderá más adecuadamente el contexto y el contenido de la práctica del ahimsa.

Ahimsa en el jainismo

El jainismo es una religión de la India fundada aproximadamente en el siglo VI a.C. por el santo indio Majavirá, aunque con mucha probabilidad la estructura de la doctrina fuera anterior. La religión jaina es considerada nástika, es decir, prácticamente contraria a las religiones ástikas hindúes, a saber, las seis darshanas o escuelas principales del hinduismo:

niaia[1]vaisesika[2]samkhiayogapurva mimamsa[3] y vedanta.

La religión jaina apareció como movimiento contrario a los sistemas de castas, rechazando la autoridad religiosa ástika y a los textos sagrados indios –los Vedas y Upanishads, entre otros-.

El jainismo es una religión de doctrina extremadamente disciplinada. Considera el ascetismo absoluto, el despojo de lo material y el total cuidado de no dañar a ningún ser vivo como la vía de liberación del karma y la salida de la rueda del samsara.

A raíz de la aparición y definición doctrinal del jainismo, varios preceptos fueron estipulados dentro de la norma religiosa. Uno de los más importantes fue el ahimsa, la no-violencia.

En el Acaranga Sutra, uno de los textos más importantes del jainismo, leemos:

 «Todas las cosas que respiran, todas las cosas que existen, todas las cosas vivas, todos los seres cualesquiera que sean, no deberían ser matados o tratados con violencia o insultados o torturados o ahuyentados. Esta es la ley pura, eterna e inmutable.»

Cabe destacar que por aquellos tiempos el sacrificio de animales e incluso de seres humanos era parte de varias prácticas religiosas hindúes. La aparición de ahimsa como práctica a seguir fue un hito en la historia ética y religiosa de una India guerrera e imperialista.

Majavirá ahondó en la profundidad de la práctica del ahimsa:

«Aun sin que alguien asesine realmente, una persona es violenta, como el carnicero, si tiene malos pensamientos. Similarmente, teniendo pensamientos puros una persona es no-violenta, como un doctor, aun si él ha sido realmente un instrumento en el acto físico de matar. Así, por la virtud de los pensamientos y sentimientos puros o malos una persona es violenta o no-violenta, sea o no que él está realmente involucrado en el acto de matar. De hecho, en su definición absoluta, la violencia es la presencia de actitudes, sentimientos y pensamientos malos. No necesariamente depende del acto de matar. Cualquier participación en el acto de matar, por parte de una persona cuyas actitudes, pensamientos y sentimientos son puros, no la ubica forzosamente bajo la categoría de violencia.»

El pensamiento, la emoción y el acto son el campo de práctica del ahimsa. En esta cuestión, central en el presente trabajo, indagaremos más adelante.

Ahimsa en el yoga

Una de las menciones de mayor relevancia en la vía del yoga la encontramos en los Yoga-sutras de Patanjali, una de las figuras más importantes en el yoga en particular y en el hinduismo en general.

Patanjali ordenó los distintos pasos del yoga y la meditación, los famosos ocho pasos del yoga de Patanjali, como suelen conocerse.

El primer paso es yama. Yama significa “abstención”, siendo varias renuncias las que revelan los aforismos de Patanjali, yendo éstas dirigidas a la conducta apropiada para con los demás:

  • Ahimsa: no violencia. No desear herir en palabra, pensamiento u obra.
  • Satya: veracidad. Ser sincero y honesto. No mentir.
  • Asteya: no robar. Ni aprovecharse de una situación que alguien nos ha confiado.
  • Brahmacarya: continencia sexual. No implica celibato, sino el no desperdicio de la energía sexual, ya que es la energía preciada que tiene el ser humano.
  • Aparigraha: No codicia. Recibir exactamente lo que es justo. No aferrase a bienes materiales ni a pensamientos o emociones.

El segundo paso del yoga de Patanjali es niyama, “reglas”, observancias para con uno mismo. Son las siguientes:

  • Sauca: limpieza. Tanto externa como interna. Una alimentación equilibrada, pensamientos puros y la práctica de asanas y pranayamas limpian el cuerpo internamente.
  • Santosa: contento. Desarrollar un sentimiento de contentamiento, independientemente de los resultados de nuestras acciones. Gozo interior.
  • Tapas: autodisciplina. Elimina las impurezas del cuerpo y la mente. Asana y pranayama son una forma de tapas.
  • Svadhyaya: Autoconocimiento. Reflexión y Autoobservación que lleva al desarrollo espiritual.
  • Isvara pranidhara: Entrega y renuncia. Libera al practicante de los deseos mundanos.

Yama y niyama es el trabajo interior en el día a día, la tendencia hacia él y la dirección hacia el Conocimiento.

Si prestamos atención, vemos que el primer yama comentado por Patanjali es ahimsa. Según Vyasa, figura recurrente del hinduismo en donde la historicidad y el mito se entremezclan[4], ahimsa es el primer yama porque todos los demás yamas y niyamas derivan de la no-violencia. Si no golpeamos desde el pensamiento, la emoción o el acto a nosotros mismos y/o a los demás entramos en una dinámica consciente y armónica, tema que trataremos en las reflexiones finales de este trabajo.

Ahimsa en el budismo

La primera de las Cuatro Nobles Verdades en la vía budista es: el sufrimiento existe y es común a todos los seres. La segunda Noble Verdad indica que el origen del sufrimiento es el deseo.

Cuando existe deseo en nosotros, irremediablemente entramos en un conflicto interior. Surge lo agradable y lo desagradable, lo feliz y desgraciado, la separatividad, el objeto a conquistar y el método para lograrlo. La actitud de alcanzar metas nos dirige hacia el conflicto, el choque con “lo otro”. De tal modo se crea en nosotros el pensamiento, el sentimiento y el acto violento, porque diferenciamos, apreciamos y despreciamos, creándonos obstáculos e impulsos que provocan un vaivén interior egoico.

Por este motivo, en el Óctuple Sendero budista se describe la actitud de la Recta Visión y Comprensión: la correcta comprensión del sufrimiento y sus causas nos lleva a la ubicación de nuestra posición en el mundo y de igual manera de nuestra interioridad.

La segunda actitud es el Recto Pensamiento: es la voluntad en el Camino, la determinación por dejar el camino mundano por el Camino del Conocimiento. Esta redirección en el sendero interior implica, según el budismo, de tres propósitos:

  • Nekkhamma: renunciar al camino mundano para así poder alcanzar la Iluminación.
  • Firme voluntad.
  • Ahimsa: no-violencia.

La intencionalidad determina la calidad de nuestros actos. Por tanto, el Recto Pensamiento establece la forma en cómo experimentamos la vida interior y la interacción con la existencia. Así pues, la práctica de ahimsa comienza con la no-intencionalidad. Como ya se ilustra en la doctrina jainista, ser puro de pensamiento es de sublime importancia.

Evidentemente, las tres conceptuaciones filosóficas requieren de distintos matices y profundizaciones que nos ayudarán a comprender con mayor claridad esta exposición.

Conclusión

Ahimsa nos insta a la recta actitud y determinación ante la vida. Es aceptación de lo que somos y de lo que es, reconocimiento de la realidad ontológica de todas las cosas, una conducta que no produce un choque artificial con ningún aspecto de la vida.

Ahimsa es la transformación de lo que nos sucede interiormente. Si una persona no trabaja sobre sí, la no-violencia se convierte en represión, y la represión es un estado psicológico que nos conduce al sufrimiento.

La transformación de lo que nos sucede interiormente es el modo en que revertimos las situaciones de la vida convirtiéndolas en oportunidades de aprendizaje a través de la Autoobservación y la reflexión de lo que sucede en nuestro interior. Es el escudriñamiento de lo consciente en nosotros, la aparición de la Conciencia en su estado esencial y despierto.

Notas:

[1] La escuela niaia se dedica a la búsqueda de moksa o liberación a través de la tesis, el análisis, la deducción y la comprobación de todo fenómeno. El esquema básico de sus procedimientos es el siguiente:

  1. Pratigña:tesis, requiere comprobación.
  2. Jetu:motivo, substanciación.
  3. Udharana:ejemplo (frecuentemente por analogía).
  4. Upadana:reafirmación pragmática.
  5. Nigama:conclusión, aplicación del principio general contenido ya en el tercer término.

Un ejemplo clásico de los cinco pasos arriba indicado es el siguiente:

  1. Pratigña:«En la montaña hay fuego»
  2. Jetu:«Porque hay humo».
  3. Udharana:«Donde hay fuego hay humo» (como se ve en los fogones).
  4. Upadana:«Allí en la montaña hay humo».
  5. Nigama:(Entonces) «En la montaña hay fuego».     Fuente: Wikipedia

[2] Escuela semejante a la niaia. De hecho, niaia y vaisesika se fundieron en una misma escuela. Según sus procedimientos, la clasificación de lo existente nos permite alcanzar la liberación.

[3] Escuela materialista, contraria a la vedanta en sus postulados. El misticismo y ascetismo son rechazados, y solamente el análisis y comprensión de los Vedas son consideradas las puertas a la liberación.

[4] Probablemente Vyasa fue una figura arquetípica que se correspondería con la sabiduría. Se le atribuyen variados textos fundamentales del hinduismo. También cabe la posibilidad que en realidad fuera una escuela y la historia y el mito lo recuerden como una sola persona. El mismo caso puede ser el de Patanjali y otras figuras de las cuales no tenemos suficiente información fidedigna para contrastar su historicidad.

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